DOI: 10.23857/dc.v5i3.953

Ciencias de la Educación  

Artículo de investigación

Educación emocional en el tratamiento de conductas disruptivas en estudiantes de la Escuela José Ingenieros

Emotional education in the treatment of disruptive behavior in students of the José Ingenieros School

Educação emocional no tratamento do comportamento disruptivo em alunos da Escola José Ingenieros

 

Yoder Manuel Rivadeneira-Díaz I

[email protected]

 

Stefany Katherine Gómez-Jiménez II

[email protected]

Tamara Alexandra Cajas-Sigüencia III

[email protected]

 

Recibido: 18 de mayo de 2019 *Aceptado: 22 de junio de 2019 * Publicado: 05 de julio de 2019

 

I.          Magíster en Intervención Asesoría y Terapia Familiar Sistémica, Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa, Doctor en Psicorrehabilitacion Educación Especial, Docente de la Universidad Nacional de Loja, Loja, Ecuador.

II.         Licenciada en Ciencias de la Educación Mención Psicología Educativa y Orientación, Universidad Nacional de Loja, Loja, Ecuador.

III.        Magíster en Contabilidad y Auditoria, Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Educativa, Doctora en Contabilidad y Auditoría, Universidad Nacional de Loja, Loja, Ecuador.

 

 

 

 

 

Resumen

El trabajo realizado de educación emocional para disminuir conductas disruptivas tuvo con objetivo general aplicar estrategias de educación emocional para disminuir conductas disruptivas en los estudiantes del octavo año de EGB del paralelo “A” en la Escuela de Educación General Básica José Ingenieros. La investigación realizada fue descriptiva con corte transversal y diseño pre-experimental. Los métodos aplicados fueron: científico, analítico-sintético, deductivo, inductivo. La muestra es no probabilística y corresponde a 24 estudiantes del octavo año paralelo “A”. Se aplicó como instrumento la versión española del Cuestionario para medir Conductas Disruptivas (CCDEF) que consta de 17 ítems en cinco dimensiones: agresividad, irresponsabilidad y bajo compromiso; desobediencia de las normas; perturbador del ambiente de clase; bajo autocontrol personal. Con la aplicación del pre-test se obtuvieron datos relacionados a que los estudiantes presentaron mayor predominancia en las escalas, desobediencia de las normas con frecuencia 44 %, bajo autocontrol personal 39 %, e irresponsabilidad37 %. Con la aplicación de la propuesta alternativa los datos obtenidos en estas escalas disminuyeron en gran porcentaje: desobediencia de las normas a casi nunca 47 %, bajo autocontrol personal 60 %, e irresponsabilidad 44 %, demostrando así la validez de la propuesta aplicada. Se concluye que la educación emocional es una estrategia clave para disminuir conductas disruptivas en los estudiantes mejorando la convivencia en el aula.

Palabras clave: Conductas disruptivas; educación emocional; estrategia; emoción; taller.

Abstract

The work of emotional education to reduce disruptive behaviors had the general objective of applying emotional education strategies to reduce disruptive behaviors in the students of the eighth year of EGB of the “A” parallel at the José Ingenieros Basic General Education School. The research was descriptive with cross section and pre-experimental design. The methods applied were: scientific, analytical-synthetic, deductive, inductive. The sample is not probabilistic and corresponds to 24 students of the eighth parallel year "A". The Spanish version of the Questionnaire to measure Disruptive Behaviors (CCDEF), consisting of 17 items in five dimensions: aggressiveness, irresponsibility and low commitment was applied as an instrument; disobedience of norms; disruptive to the class environment; under personal self-control. With the application of the pre-test, data were obtained related to the fact that the students presented greater predominance in the scales, disobedience of the norms frequently 44%, under personal self-control 39%, and irresponsibility37%. With the application of the alternative proposal, the data obtained at these scales decreased by a large percentage: disobedience of the standards to almost never 47%, under personal self-control 60%, and irresponsibility 44%, thus demonstrating the validity of the proposal applied. It is concluded that emotional education is a key strategy to reduce disruptive behavior in students by improving coexistence in the classroom.


Keywords: Disruptive behaviors; emotional education; strategy; emotion; workshop.

 

Resumo

O trabalho de educação emocional para reduzir comportamentos disruptivos teve o objetivo geral de aplicar estratégias de educação emocional para reduzir comportamentos disruptivos nos alunos do oitavo ano de EGB do paralelo “A” da Escola Básica Geral José Ingenieros. A pesquisa foi descritiva com corte transversal e desenho pré-experimental. Os métodos aplicados foram: científico, analítico-sintético, dedutivo, indutivo. A amostra não é probabilística e corresponde a 24 alunos do oitavo ano paralelo "A". A versão em espanhol do Questionário para medir Comportamentos Disruptivos (CCDEF), composta por 17 itens em cinco dimensões: agressividade, irresponsabilidade e baixo comprometimento foi aplicada como instrumento; desobediência das normas; perturbador para o ambiente de classe; sob autocontrole pessoal. Com a aplicação do pré-teste, os dados foram obtidos relacionados ao fato de os estudantes apresentarem maior predominância nas escalas, desobediência das normas frequentemente 44%, autocontrole pessoal 39% e irresponsabilidade37%. Com a aplicação da proposta alternativa, os dados obtidos nessas escalas diminuíram em grande percentual: desobediência dos padrões para quase nunca 47%, sob autocontrole pessoal de 60% e irresponsabilidade de 44%, demonstrando assim a validade da proposta aplicada. Conclui-se que a educação emocional é uma estratégia fundamental para reduzir o comportamento disruptivo nos estudantes, melhorando a coexistência em sala de aula.

Palavras-chave: Comportamentos disruptivos; educação emocional; estratégia; emoção; oficina.

Introducción

Según, Gómez y Serrats (2005),  “Las conductas disruptivas es toda acción mediante las cuales el estudiante agrede, quebranta o ignora el procedimiento disciplinario establecido dentro del centro educativo” (p.11).

Los problemas de disciplina se han convertido en uno de los obstáculos más grandes que presentan las instituciones actualmente. Ya lo menciona Jurado de los Santos (2015), las conductas disruptivas pueden provocar distorsiones en la socialización tanto entre estudiantes como con su profesor. Los estudiantes que presentan éste tipo de conductas no solo se perjudican ellos mismos, sino también a sus compañeros y profesores.

Los efectos que provoca la presencia de conductas disruptivas se pueden visualizar mediante el rendimiento académico así como en el ambiente de clases. Los mecanismos que se puedan utilizar para combatir éste tipo de conductas en los niños pueden terminar excluyendo a quienes presenten este tipo de disrupción. Por tal motivo, las conductas disruptivas representan un obstáculo para el desarrollo educativo de cada establecimiento en el cual éstas se manifiestan.

Las conductas disruptivas son conductas inapropiadas que manifiestan los estudiantes con mayor frecuencia dentro del aula de clases, imposibilitando el desarrollo de las mismas, lo cual afecta el proceso de socialización tanto entre estudiantes como con el docente.

Para, Martínez Carrero, (2018) “El comportamiento disruptivo es común en la infancia, pero en algunos casos, debido a su frecuencia y persistencia en el tiempo se convierte en un problema. Generalmente, estas conductas se producen tanto en el hogar, como en la escuela”. (párr.4).

Algunos ejemplos de este tipo de conductas las mencionan Peralta, Sánchez, Trianes y de la Fuente (2003) (como se citó en Calvo Rodríguez, s.f).

 

“hacer ruiditos” (tgamborileo con los dedos sobre la mesa, con el bolígrafo, con los puños etc.); deambular sin motivo por la clase; hablar cuando habla el profesor; gritar; tirar las cosas por la clase; no acatar las órdenes del profesor; rehusar abiertamente hacer las trabajo de clase, etc. (p.3)..

 

Características de las conductas disruptivas

Tomás (2013) cita algunas características de las conductas disruptivas: conglomerado de conductas inapropiadas, no convergencia de objetivos educativos; propósitos educativos no compartidos. retardan y en algunos casos impiden el proceso de enseñanza aprendizaje problema académico para reforzar o ampliar conocimientos , interpretado como problema de disciplina dentro del aula, su repercusión va más allá de los individuos en donde se centra la atención, propicia un clima de aula tenso donde se crean malas relaciones interpersonales, tanto entre profesores y alumnos como entre los propios compañeros, supone un campo abonado para la aparición o aumento del maltrato entre alumnos, separa emocionalmente hablando a profesores y alumnos impidiendo en muchas ocasiones planteamientos didácticos innovadores. (párr.3).

La presencia de conductas disruptivas se puede explicar por la interacción de diversos factores que son desencadenantes para su aparición. Guamán Valle y Vaca Cruz, (2011) refieren que estos factores son: Factores psicológicos: (Maltrato físico y verbal; Discriminación o rechazo; Sentimientos de abandono); Factores familiares: (Falta de afecto entre los conyugues; Base genética; Familias numerosas; Malos tratos y violencia familiar;  Padres se relacionan con delincuencia o conductas antisociales); Factores escolares: (Metodología de trabajo poco atractiva; Falta de respeto hacia los compañeros; Poca motivación a los contenidos; Falta de sensibilidad por parte del docente; Dificultad del docente para controlar el grupo. (p.15).

 

 

 

 

Tipos de conductas Disruptivas

Santos Ruttledge y Petrides (2012 (citados en Jurado de los Santos & Justiniano Domínguez, 2016), plantean algunos tipos de conductas disruptivas en el aula y sus diferentes manifestaciones: Conductas agresivas: golpear, patear, tirar del cabello, empujar, uso de un lenguaje abusivo; Conductas físicamente disruptivas: romper, dañar o destrozar objetos, lanzar objetos, molestar físicamente a otros alumnos; Conductas socialmente disruptivas: gritar, correr en clase, exhibir rabietas; Conductas desafiantes ante la autoridad: negarse a realizar tareas exhibir comportamiento verbal y no verbal desafiante, utilizar lenguaje ofensivo o peyorativo.; Conductas auto-disruptivas: ensimismarse, leer cómics bajo el escritorio, etc (aunque sea un comportamiento que no suela molestar a los docentes u otros alumnos, es probable que interfiera considerablemente en los logros académicos de los estudiantes). (p.11).

De lo anterior expuesto se determina que son muchas las manifestaciones de las conductas disruptivas pero todas están encaminadas a distorsionar la armonía y el ambiente donde se desenvuelven las clases, mediante acciones agresivas y desafiantes en el aula, pues se entiende como un problema del control de los impulsos. Estas conductas tienen un gran impacto en diferentes áreas tanto en lo educativo, personal y social de los estudiantes.

Las emociones juegan un papel importante en la vida del ser humano tanto para su socialización con los demás, como también en su adaptación al medio que lo rodea, son ellas quienes guían nuestra manera de reaccionar y actuar ante diferentes estímulos o situaciones. V.J. Wukmir (1967) (citado por Becerra Uzcategui, 2017) señala que,

 La emoción es una respuesta inmediata del organismo que le informa del grado de favorabilidad de un estímulo o situación. Si la situación le parece favorecer su supervivencia, experimenta una emoción positiva (alegría, satisfacción, deseo, paz, etc.) y sino, experimenta una emoción negativa (tristeza, desilusión, pena, angustia, etc.). (párr.4).

Por consiguiente se dice que las emociones son propias de los seres humanos las mismas que preparan al sujeto para actuar, de acuerdo a la situación y sus consecuencias se las puede catalogar como positivas o negativas.

Para las personas, el manejo adecuado de las emociones sería una estrategia muy ventajosa para dar una mejor respuesta a posibles situaciones conflictivas. A diario estas situaciones ponen a prueba nuestra capacidad de mantener el control sobre nuestro comportamiento. De esta manera, las personas que tienen un bajo control sobre sus emociones son más sensibles y vulnerables ante situaciones conflictivas. Por el contrario, el buen manejo de nuestras emociones es favorable a la hora de enfrentar las situaciones que se nos presentan a diario.

Funciones de las emociones

Según Reeve (como se citó en Cholíz, 2005) las funciones que cumplen las emociones son: adaptativas, sociales y motivacionales. (p.4).

Las emociones cumplen una serie de determinadas funciones en los seres humanos, tales como las adaptativas es decir preparar nuestro organismo para la acción, permitiéndonos reaccionar a los diferentes estímulos a los que nos enfrentamos. La función social guía las manifestaciones emocionales, facilitando la interacción y la relación con otras personas. Por otro lado la función motivacional guía la conducta motivada hacia el cumplimiento de un objetivo o un logro.

Clasificación de la Emociones

Las emociones se pueden expresar de diferentes maneras dependiendo del entorno o circunstancia, como también de las características propias de la persona.

Emociones negativas

Para Ostrosky (2011):

Las emociones negativas son nuestra defensa en contra de amenazas externas, y nos ayudan a enfrentarlas. El miedo es una señal de defensa ante un peligro, la tristeza es una respuesta adaptativa ante una perdida, y el enojo surge cuando alguien nos ataca o invade. (párr.3)

Para Bisquerra Alzina ( 2009), las emociones negativas que con mucha frecuencia experimenta el ser humano son: Ira: genera rabia, cólera, rencor, odio, furia, indignación, resentimiento, aversión, tensión, exasperación, excitación, excitación, agitación, agitación, acritud, animadversión, animosidad, irritabilidad, hostilidad, violencia, enojo, celos, envidia, impotencia. Miedo: origina temor, horror, pánico, terror, pavor, desasosiego, susto y fobia. Ansiedad: causa angustia, desesperación, inquietud, estrés, preocupación, anhelo, consternación, nerviosismo. Tristeza: desarrolla depresión, frustración, decepción, aflicción, pena, dolor, pesar, desconsuelo, pesimismo, melancolía, autocompasión, soledad, desaliento, desgana, morriña, abatimiento, disgusto, preocupación. Vergüenza: se experimenta culpabilidad, timidez, inseguridad, vergüenza ajena, bochorno, pudor, recato, rubor, sonrojo, verecundia. (p.89)

Las emociones negativas son las que comúnmente experimentamos ante situaciones conflictivas y de estrés, la intensidad y el impacto que tiene la presencia de cada una de estas emociones depende de la personalidad de cada persona. Es muy importante tener un adecuado control sobre estas emociones y conocer sobre los posibles efectos que puedan causar, así como la ira puede provocar que actuemos de manera irracional perjudicando muchas veces a quienes nos rodean. Otra cuestión es que presentar este tipo de emociones nos puede volver más vulnerables con nuestro entorno. Por tal motivo este tipo de emociones son las que requieren una mayor atención y tratamiento ya que son las que producen los efectos más perjudiciales en las personas. También es muy importante comprender que los efectos que pueden causar estas emociones no solo perjudican a la misma persona, sino también a las demás personas de su entorno. Es así que, para lograr un ambiente escolar adecuado y de armonía, es indispensable analizar y dar un tratamiento que produzca resultados positivos en las emociones de cada una de las personas de manera individual, para de esta manera mejorar el bienestar colectivo. 

Emociones positivas.

Las emociones reflejan nuestro estado de ánimo y cumplen funciones como las adaptativas aquellas que nos ayudan a sobrevivir.

Ostrosky, (2011) señala que:

Las emociones positivas como la alegría, el placer, la serenidad, la esperanza o la tranquilidad también cumplen un propósito evolutivo, ya que se ha encontrado que amplían nuestros recursos intelectuales, físicos y sociales, y permiten construir reservas que nos ayudan a enfrentar amenazas. (párr.4).

Bisquerra Alzina (2009), menciona que las emociones positivas más frecuentes son: Alegría: como el entusiasmo, euforia, excitación, contento, deleite, diversión, placer, estremecimiento, gratificación, satisfacción, capricho, éxtasis, alivio, regocijo. Humor: aquel que provoca una sonrisa, risa, carcajada, hilaridad. Amor: se relaciona con el afecto, cariño, ternura, simpatía, empatía, aceptación, cordialidad, confianza, amabilidad, afinidad, respeto, devoción, adoración, veneración, enamoramiento, ágape, gratitud. Felicidad: permite experimentar el gozo, tranquilidad, paz interior, dicha, placidez, satisfacción, bienestar. (p.93).

Este tipo de emociones reflejan un estado de bienestar en la persona muchos de los cuales se pueden evidenciar a simple vista por los gestos y actitudes que originan en las personas. De la misma manera que las emociones negativas, las emociones positivas además de provocar efectos positivos en las mismas personas también pueden influenciar positivamente en las demás personas que los rodean, cuyo efecto contribuye en gran parte al bienestar colectivo.

Educación emocional

La educación emocional es un proceso que tiene como objetivo trabajar el aspecto emocional o afectivo de los estudiantes como parte de su desarrollo integral. Según Sánchez Ramírez, (2014):

La educación emocional consiste en la aplicación de actividades y propuestas de actuación con el fin de desarrollar y/o potenciar las competencias emocionales de un individuo o un grupo. Podría considerarse como el proceso educativo tendente a lo largo de una personalidad rica y equilibrada que posibilite la participación activa y efectiva, en la sociedad. (p.20).

De esta manera, se entiende a la educación emocional como aquel proceso dentro de la formación académica y personal de la persona que se da a lo largo de toda su vida, permite trabajar aspectos socio-afectivos favoreciendo el desarrollo de competencias y habilidades sociales que permita a la persona interactuar en su medio de una manera estratégica socialmente aceptable.

Educar a las emociones es un recurso muy ventajoso a la hora de interactuar con los demás, reconocer y saber manejar nuestras emociones permitirá que seamos capaces de actuar de una forma inteligente ante diferentes situaciones.

Las instituciones educativas actuales no prestan mayor importancia en insertar la educación emocional  en su plan de estudio, pues lo primordial en la educación de hoy en día es lograr integrar conocimientos en lo concerniente a las asignaturas académicas comunes dejando de lado cubrir aquellas necesidades emocionales en los estudiantes.

La carencia de una educación emocional, desencadena en la presencia de problemas de conducta, depresión, consumo de sustancias y conductas antisociales. 

La educación emocional puede ser un recurso clave para la solución de problemas dentro del sistema educativo, como en el caso de las conductas disruptivas que se caracteriza por ser un problema del control de los impulsos.

Al respecto Vivas García, (2003) manifiesta:

La vida emocional funciona como un motor de las conductas que se registran en las instituciones educativas. En la mayoría de los conflictos que se encuentran en la vida cotidiana de los centros y de las aulas, están implicados los factores emocionales y afectivos que se construyen en la interacción entre las personas que hacen vida en ella. (p.18).

La educación emocional tienen como objetivo trabajar aspectos del ámbito emocional en las personas tales como: autoestima, asertividad, escucha activa, empatía, cooperación, control de emociones, tolerancia a la frustración y toma de decisiones, ya que un desajuste en cualquiera de los aspectos mencionados favorece la aparición de problemas especialmente los conductuales.

Las estrategias basadas en la educación emocional corresponden a un conjunto de actividades debidamente planificadas y seleccionadas, las cual propician un ambiente de convivencia armoniosa guiada por el compañerismo y el respeto.

Metodología

La presente investigación es un estudio de tipo descriptivo. El enfoque metodológico planteado está orientado hacia un paradigma mixto entre el enfoque cualitativo y el cuantitativo. Se utilizaron diferentes métodos de investigación tales como el inductivo, deductivo, científico, análisis-síntesis. La muestra la constituyeron 24 estudiantes del octavo año paralelo “A” de la escuela de educación general básica José Ingenieros. Para el desarrollo de la investigación se tomó instrumento la versión española del Cuestionario para medir Conductas Disruptivas (CCDEF) que consta de 17 ítems en cinco dimensiones: agresividad, irresponsabilidad y bajo compromiso; desobediencia de las normas; perturbador del ambiente de clase; bajo autocontrol personal.

El proceso investigativo se desarrolló en función de las siguientes fases.

Primera fase: recolección de información.

En esta fase se recopiló información necesaria de la institución donde se realizó la investigación, mediante la aplicación de encuestas dirigidas a maestros y alumnos, lo que permitió identificar la problemática existente en el centro, favoreciendo el planteamiento de objetivos a alcanzar.

Segunda fase: análisis de la información

En esta fase se procedió a realizar el análisis de la información obtenida mediante la interpretación de datos. Inmediatamente se procedió a la construcción del marco teórico mediante la recolección y búsqueda bibliográfica.

Tercera fase: aplicación de instrumentos y Diagnostico.

En esta fase se aplicó el cuestionario para medir conductas disruptivas (CCDEF) como instrumento de evaluación, lo que permitió determinar las diferentes escalas de conductas disruptivas que presentan los estudiantes.

 

 

Cuarta fase: diseño y aplicación de la propuesta.

En esta fase se procedió a diseñar la propuesta basada en estrategias de educación emocional, que consta de 8 talleres psicoeducativos dirigidos a los estudiantes del octavo año de educación básica paralelo “A”, que tuvo con fin disminuir conductas disruptivas en los estudiantes.

Quinta fase: análisis de los resultados y evaluación final.

En esta fase se realizó la evaluación de la efectividad de la propuesta basada en estrategias de educación emocional con la aplicación del cuestionario para medir conductas disruptivas (CCDEF). Así mismo se procedió a la presentación de las tablas estadísticas con datos obtenidos del pre y post-test analizando los logros obtenidos.

Resultados

Resultados de la aplicación del cuestionario para medir conductas disruptivas (CCDEF) a los estudiantes de 8vo año paralelo “A” de la escuela de educación general básica José Ingenieros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tabla 1

Resultados de la aplicación del cuestionario para medir conductas disruptivas CCDEF

(Pre-test).

Indicadores

Nunca

Casi nunca

Algunas veces

Con frecuencia

Siempre

 

 

 

 

 

 

F

%

F

%

F

%

f

%

f

%

 

Agresividad

2

4 %

15

31 %

18

38 %

13

28%

0

0%

 

Irresponsabilidad

2

2 %

18

19 %

32

33 %

35

36 %

9

9 %

 

Desobediencia de las normas

9

9 %

10

10 %

29

30 %

42

44 %

6

6 %

 

Perturbador del ambiente de clases

16

17 %

17

18 %

27

28 %

31

32 %

5

5 %

 

Bajo autocontrol personal

12

17 %

4

6 %

23

32 %

28

39 %

5

7 %

 

 

Fuente: Evaluación de escalas de conductas disruptivas en estudiantes según pre-test (Cuestionario para medir conductas disruptivas CCDEF).

 

Tras la aplicación del cuestionario para medir conductas disruptivas (CCDEF) a los estudiantes del 8vo año EGB paralelo “A” de la Escuela de Educación General Básica José Ingenieros de la ciudad de Loja, se obtuvo como resultado que de los 24 investigados que corresponden al 100% con respecto a la dimensión Agresividad el 38 % mencionaron que algunas veces mantienen este tipo de comportamientos. En el análisis de la dimensión Irresponsabilidad y bajo compromiso el 36 % se encuentran dentro del indicador con frecuencia. Por otro lado en la dimensión Desobediencia de las normas, el 44 % mencionaron que con frecuencia, mantienen actitudes desafiantes ante el cumplimento de las normas. En el análisis de la dimensión Perturbador del ambiente de clases, el 32 % se ubican en el indicador con frecuencia. Por ultimo en la dimensión Bajo autocontrol personal, se determinó que el 39 % con frecuencia experimentan bajo autocontrol personal ante diversas situaciones. Las conductas que son más frecuentes en los estudiantes, se presentan en el proceso de interacción que se da con el docente y así también con los compañeros. La conducta indisciplinada o desafiante ante la autoridad es la más habitual en estudiantes con problemas de conductas disruptivas. (Jurado de los Santos y Justiniano Domínguez. 2016). De acuerdo con los resultados obtenido, en relación a la presencia de conductas disruptivas, la dimensión que es más frecuente es desobediencia de las normas, un gran porcentaje de estudiantes dice no acatar o violentar las normas impuestas en el salón de clases, debido a las acciones indisciplinadas ejecutadas por ellos que impide que las clases se desarrollen con normalidad.

Resultados de la aplicación del cuestionario para medir conductas disruptivas (CCDEF) a los estudiantes de 8vo año paralelo “A” de la escuela de educación general básica José Ingenieros.

 

Tabla 2

Resultados de la aplicación del cuestionario para medir conductas disruptivas CCDEF

(Pos-test).

Indicadores

Nunca

Casi nunca

Algunas veces

Con frecuencia

Siempre

 

 

 

 

 

 

F

%

F

%

F

%

F

%

F

%

Agresividad

22

46 %

19

40 %

7

15 %

0

0%

0

0%

Irresponsabilidad

42

44 %

45

47 %

8

8 %

0

0%

1

1 %

Desobediencia de las normas

45

47 %

40

42 %

8

8 %

1

1 %

2

2 %

Perturbador del ambiente de clases

48

50 %

42

44 %

5

5 %

0

0%

1

1 %

Bajo autocontrol personal

43

60 %

26

36 %

3

4 %

0

0%

0

0%

 

Fuente: Evaluación de escalas de conductas disruptivas en estudiantes según pre-test (Cuestionario para medir conductas disruptivas CCDEF).

Tras la aplicación del post-test se puede evidenciar los siguientes resultados de los 24 estudiantes que corresponden al 100 %, en la dimensión Agresividad el 46 % menciona que nunca mantiene este tipo de comportamientos. En el análisis de la dimensión Irresponsabilidad y bajo compromiso el 47 % se ubica dentro del indicador casi nunca.

Por otro lado en la dimensión Desobediencia de las normas el 47 % mencionan que nunca mantienen actitudes desafiantes ante el cumplimiento de las normas. En el análisis de la dimensión Perturbador del ambiente de clases el 50 % se ubica en el indicador nunca.

Por ultimo en el análisis dimensión Bajo autocontrol personal se determinó que el 60 % se ubica en el indicador nunca. Goleman (1995) (como se citó en Escobedo de la Riva, 2015) “Plantea que los adolescentes emocionalmente desarrollados, manejan adecuadamente sus emociones, saben interpretarlas y relacionarse efectivamente con los demás, por lo que disfrutan de una situación ventajosa en todos los dominios de la vida” (p.19). Los resultados determinan que los estudiantes presentan mayor predominancia en el indicad