Revista Dominio de las Ciencias

Open Journal Systems

Las tutorías académicas como estrategia para el mejoramiento del rendimiento académico de los estudiantes universitarios

Wilson Rolando Martínez Vizuete, Joe Luis Ordóñez Sánchez, Lina Graciela Calderón Intriago, Maira Cristina Cujilán Alvarado

Resumen


Los sistemas de tutoría a nivel de Educación Superior, son espacios importantes para el monitoreo de los estudiantes universitarios durante su formación profesional. Esta importancia radica en el hecho de que cada estudiante es un ser individual, influenciado por un contexto único, familiar, social, económico y cultural que podría determinar su estilo de aprendizaje y que el docente debe dentro de su rol, saber cómo abordar. Por ello, los estudiantes no aprenden al mismo ritmo ni de la misma forma, y ante esta problemática, las tutorías académicas brindan un acompañamiento del estudiante, donde él es el protagonista principal de su aprendizaje. La pandemia por el Covid 19, evidencio mucho más la necesidad de las tutorías académicas puesto que la educación virtual representó muchos desafíos para el aprendizaje a distancia, y que al tener un sistema tutorial, permitió reforzar aquello que no pudo ser captado durante las horas sincrónicas y reforzado en las horas asincrónicas. Es necesaria mayor investigación sobre el tema, para identificar la correlación de las tutorías académicas y su impacto en el rendimiento académico del estudiante como su retención o deserción futura.


Palabras clave


Tutoría; Universidad; Estudiante.

Referencias


La Ley Orgánica de Educación superior del Ecuador (LOES) menciona dentro de los derechos de los estudiantes que, se les garantice el acceso a una educación superior de calidad, y con pertinencia, con igualdad de oportunidades. Durante la pandemia por el Covid 19, este punto estuvo muy de manifiesto, puesto que las Universidades continuaron ofertando sus programas de formación de manera virtual, y las tutorías académicas fueron una oportunidad valiosa para poder reforzar aquello que no se haya podido comprender durante las horas sincrónicas.

Si bien, la gestión tutorial trata de ayudar en las dificultades que posea el estudiante, también permite generar pensamiento crítico y reflexivo en los estudiantes, para poder obtener las habilidades y destrezas enunciadas en el perfil de egreso de sus carreras. Sin embargo, si la gestión tutorial no se realiza como debe de ser, enfocada en el estudiante como protagonista, se vuelve una clase magistral individualizada que brinda el docente (siendo protagonista el docente).

En por ello que este trabajo pretende describir el funcionamiento del sistema tutorial, objetivos de las tutorías, funciones docentes, así como las percepciones que tienen los estudiantes de estas tutorías académicas y su efectividad en la mejora del rendimiento académico.

Desarrollo

Cada persona es un ser individual y holístico, y más aún su contexto sociológico, cultural, familiar y personal podrían influir en su manera de aprender. Cada docente debe de conocer y concientizar que cada alumno es diferente: antecedentes étnicos, religiosos, sociales, rasgos, motivaciones e intereses y que todo esto que ha sido enumerado, incide directamente en como aprenden.

Según Martínez (2015), menciona que las diferencias individuales de cada estudiante radica en tres aspectos: La personalidad, la inteligencia y los estilos cognitivos y estilos de aprendizaje. La personalidad como el conjunto de características, pensamientos, y comportamientos de cada individuo, y que podría ejemplificarse en el área educativa, como el cómo afrontan las personas cualquier circunstancia difícil (como persistir o desistir), ser disciplinado, o ser más bien relajado, tener paciencia o al contrario ser impaciente, y que estos rasgos pueden afectar el desempeño de los estudiantes de acuerdo a la personalidad que posean.

La inteligencia por otro lado, demuestra los “actos inteligentes” que realiza el estudiante durante su formación, y que podrían enmarcarse en la capacidad de resolver problemas, toma de decisiones, y hasta ser definida como la habilidad para generar nuevas ideas, flexibilidad y reorganización de las ideas así como las aptitudes cognitivas en el habla, comprensión, memoria y razonamiento (Kincheloe et al.,2004).

En cuanto a los estilos de aprendizaje, según Sternberg (1994), un estilo de aprendizaje no es en sí mismo una habilidad, sino más bien una forma preferida de usar las propias habilidades. Los individuos tienen diferentes estilos de aprendizaje, es decir, difieren en sus 'maneras naturales, habituales y preferidas de absorber, procesar y retener nueva información y habilidades.

Ampliando un poco más el tema, inclusive, destaca que los estudiantes también pertenecen de acuerdo a la generación a la que pertenecen, poseen características diferenciadoras, tal como mencionan sociólogos e investigadores, existen cinco generaciones categorizadas como tradicionalistas, baby boomers, generación X, millennials y generación Z (Gen Z). Los estudiantes de cada generación poseen características específicas y únicas debido al contexto en cual crecieron (por ejemplo, condiciones económicas, sociales, culturales y hasta tecnológicas, medios de comunicación etc.) (Ver tabla 1) y estas características afectan su percepción del aprendizaje formal (Poláková y Klímová, 2019).

Figura 1: Diferencias generacionales en el aprendizaje

Generación Características

Baby Boomers Adictos al trabajo que trabajan muchas horas bajo presión y son colectivistas, disfrutan de un entorno de aprendizaje democrático pero también les gusta aprender nuevas habilidades de forma independiente (Levonius, 2015)

Generación x Estudiantes independientes, autodirigidos, expertos en tecnología, de mente abierta y cómodos con la autoridad (Levonius, 2015)

Millenials Constituyen la mayor parte de los estudiantes de educación superior, lo que los convierte en la generación más educada de la historia. La primera generación en tener computadoras en las escuelas, se sienten cómodos con el uso del aprendizaje en red y el aprendizaje electrónico y prefieren el aprendizaje participativo (Cilliers, 2017).

Generación Z Tienen una mayor exposición a la tecnología en la educación. Poseen capacidad para realizar múltiples tareas, prefieren un estilo de aprendizaje independiente con un aprendizaje menos pasivo pero más visual y kinestésico. También desean comodidad y están abiertos a comentarios honestos (Dimock, 2019).

Elaboración propia.

En relación a la tabla anterior, nos encontramos con el hecho de que las aulas de clase, si bien son inminentemente generación millenial o generación Z, podrían también existir estudiantes de generaciones anteriores, y ningún docente podría considerarse como “la panacea” de la enseñanza ni poder garantizar que todos pueden aprender al mismo tiempo, ni de la misma manera. Ante esta situación es que existe como alternativa de ayuda en bienestar del estudia, las tutorías pedagógicas o académicas individualizadas.

Las tutorías pueden ser: académica (individual, grupal), curricular, personal, y entre pares. La tutoría académica se trata de la labor tutorial del docente, que está relacionada con el desarrollo académico del/de la estudiante y con la mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje, es además la acción de intervención formativa que se destina para el seguimiento del rendimiento académico de los estudiantes en cada una de las asignaturas. Mientras que la tutoría de asesoramiento personal que se enfoca en atender el desarrollo integral del estudiante en su vertiente más personal (coaching/counseling) (Castel et al., 2019).

La importancia de la acción tutorial integrada en el rol docente, según Gairin et al (2004), permite que los estudiantes aprendan de sus errores, facilite posibles soluciones a sus dificultades, motivarles a alcanzar logros, consolidar los aprendizajes, ayudarles a aplicar lo teórico a lo práctico, e inclusive fomentar el progreso en sus niveles de competencias específicas.

Entonces, ¿Qué rol cumple el docente tutor?, el término tutor proviene del verbo tueor, cuyo significado está relacionado con: mirar por, representar a. Un tutor es quien guía a alguien, alguien que da tutela, guía, asistencia, apoyo y ayuda a una persona mediante la orientación y el asesoramiento (García, 2007).

En el contexto del Ecuador, el Reglamento de régimen Académico del Ecuador (2022) resalta las funciones del docente universitario, entre las que se encuentran las siguientes: que sea facilitador de la enseñanza y aprendizaje, es mediador entre la disciplina y los estudiantes que buscan poder adquirir las habilidades y destrezas en sus asignaturas profesionalizantes. El docente como guía en esa búsqueda, apoyo, refuerzo, y creador de estrategias que fomenten los ambientes de aprendizaje para que sean experiencias significativas. Así como la evaluación del dominio y adquisición de competencias de los estudiantes.

El docente tutor debe poseer amplio conocimiento, no tan solo de los contenidos de la asignatura que imparte, sino además de los estilos de aprendizaje del estudiante, estrategias de enseñanza, diagnostico e intervención de dificultares de aprendizaje, orígenes de problemas personales entre otras (García, 2019).

En cuanto a la organización de las tutorías académicas, cada institución de educación superior diseña el proceso a seguir en cada periodo académico. En el caso de la universidad de Guayaquil, las tutorías académicas se encuentran plasmadas en el Modelo educativo ecológico que posee la institución desde el año 2015. En el apartado de Sistema de tutorías, señalan que posee tutorías de nivelación, tutorías pedagógicas curriculares y de asignaturas, Tutoría de la Práctica pre-profesional de investigación-acción, Tutoría de Trabajos de Titulación, Tutoría de apoyo pedagógico estudiantil para estudiantes que se encuentran en los dos primeros ciclos académicos, o que se encuentran en situación de dificultades de rendimiento (Larrea y Montalván, 2017).

En la Universidad de la península de Santa Elena, coinciden con el mismo sistema de autorización. Ellos destacan que las tutorías que más se realizan por los docentes son las relacionadas con la asignatura que imparten (44 %), seguidas de las que orientan la práctica pre profesional (32,4 %), después las que corresponden a la unidad de titulación y por último a las de consejería, con el 4,9 %, estas últimas en menor proporción debido a que cualquier problema de índole personal o psicológico se refiere a Bienestar estudiantil.

Algo interesante a resaltar es que los docentes de esta Universidad refirieron que dentro de las dificultades que se enfrentan para poder realizar las tutorías académicas se encuentra que no visualizan carga horaria de esta actividad en sus jornadas laborales, así como también el hecho de que, la institución les solicita planificar tutorías al inicio del ciclo, y que esto no tiene sentido, puesto que, es después de que se pasa el primer parcial que se puede ya conocer a los estudiantes y sus rendimientos (Mederos et al., 2018).

Otro aspecto que es necesario puntualizar es que las tutorías no son “prolongaciones de las clases” u “otra clase más”, sino más bien es un acompañamiento específico en un tema. Un ejemplo muy claro es el caso de Inglaterra, donde la actividad central de la tutoría (tutoring), es hacer que el estudiante realice un trabajo escrito, cuya finalidad es la de enseñar a pensar al estudiante y a argumentar sobre un tema elegido, y así desarrollar su pensamiento crítico. Estos encuentros, tal como sucede en la Universidad de Oxford se dan de manera semanal, y el estudiante discute de forma oral su trabajo. Si dependiese el caso, también se utilizan otras técnicas como lecturas, prácticas de asignatura, laboratorio entre otras (Anuies, 2000).

En el caso de Chile, 43 de sus universidades ofrece tutorías académicas, el 81,3% de estas universidades tiene mayor énfasis en la tutoría que es desarrollada por pares de años superiores, y el 39, % son ejecutadas por docentes. Estos pares son los considerados ayudantes de asignatura, o como se denomina en el Ecuador, como ayudantes de catedra (Venegas y Gairin, 2020).

La percepción de los estudiantes en relación a las tutorías académicas

En un estudio realizado en México, sobre la percepción de los estudiantes sobre las tutorías académicas, mencionaban entre otras cosas, que las tutorías deberían responder también a los objetivos en el desarrollo profesional, contenidos que orienten a la inserción laboral, proyección de la carrera elegida. Competencias, salidas profesionales, todo aquello que les ayude a encaminarse a su futuro laboral (Martínez et al., 2020).

En Asunción, Paraguay, al investigar sobre la satisfacción de los estudiantes con relación a sus tutorías académicas, solo el 46,6% de los tutoreaados refirió satisfacción respecto al programa de tutoría. En cuanto al nivel de percepción de empatía con el tutor fue buena (59%). La disposición de los tutores fue bueno (62,8%) y la percepción en cuanto a la capacidad del tutor fue deficiente (< 50%). No son datos alentadores y que requieren intervenciones de mejora para esa institución (Benítez, 2018).

En cuanto la situación vivenciada durante la pandemia por el Covid 19, en el que se tuvo que adaptar el sistema de educación superior presencial, hacia el virtual, en una investigación realizada en México, menciona que los estudiantes que recibieron tutoría presencial manifestaron sentirse más satisfechos con el aprendizaje obtenido que los que lo hicieron de manera virtual (Carranza, 2020).

Sin embargo, en Panamá (Alzate, 2021), las tutorías realizadas entre pares, realizadas mediante conferencias virtuales sincrónicas y acompañamiento académico, permitió que se disminuyeran los porcentajes de perdida de curso, fortaleció las estrategias y habilidades académicas que permitieron que los estudiantes puedan abordar mejor los contenidos de la asignatura de matemáticas de manera más adecuada.

No se puede dictaminar que las tutorías académicas virtuales sean del todo malas o que no sirvan si fuesen aplicadas de forma virtual, hace falta mayor investigación y correlación del contexto del estudiante durante la virtualidad, ya que el entorno del hogar podría disminuir la productividad del estudiante, o en aquellos de situación de vulnerabilidad económica, no posean dispositivos electrónicos o conexión a internet para poder desarrollar sus estudios en esta modalidad.

Conclusiones

La tutoría brinda respuestas para las necesidades de la Universidad actual, mucho más aun con los dos años después del pico de la pandemia por el Covid 19, donde la educación virtual dejó muchos vacíos. Es a la vez un derecho de los estudiantes que proporciona calidad a las instituciones de educación superior, contribuye a la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje, asesora, orienta y forma a los profesionales próximamente egresados.

Las tutorías académicas son parte de todo el engranaje de las políticas de calidad en educación superior. Hacen referencia a los procesos de las universidades que buscan la mejora e innovación. Sin embargo, es necesario poder empoderar a los docentes, más que nada aquellos de nueva contratación, a poder utilizar estas herramientas. También es importante que esta actividad tenga mayor visibilidad puesto que en ocasiones los estudiantes no tienen el conocimiento de que existen, y prescinden de estas oportunidades.

Las cargas horarias docentes también se vuelven en ocasiones muy saturadas de actividades tales como docencia, preparación de clase, vinculación con la sociedad, gestión administrativa, participación de reuniones, y esto ocasiona que se mermen ciertas actividades que son la esencia del docente tutor. Se recomienda poder ampliar más la labor docente y no tanto aquellas funciones que no sean las del profesor, tales como cuestiones administrativas que deberían ser llevadas en equipos de trabajo multidisciplinario y que cumplan con esos roles.

Se recomienda mayor énfasis en la formación académica de los estudiantes, mayor énfasis en el rol docente, mayor preparación del profesor en las tutorías académicas y estrategias de enseñanza de acuerdo a los estilos de aprendizaje de sus estudiantes, técnicas y métodos que puedan optimizar la formación profesional de los estudiantes y que puedan corresponderse con el perfil de egreso prometido por el programa de formación al que pertenecen.

Referencias

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DOI: 10.23857/dc.v8i4.3026

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